No me he podido resistir…

El siguiente texto fue escrito en la noche del martes 26 de enero de 2010, tras gozar de la “Antología de la cartomagia española” de Miguel Gómez:

Hay días en que uno quiere llegar rápido a casa para irse a dormir. Hay días en que uno quiere llegar rápido a casa porque tiene que hacer cosas para el día siguiente. Hay días en que uno quiere llegar rápido a casa para ver a alguien. Hoy quería llegar rápido a casa para abrir el libro de Miguel Gómez. El título dice mucho de él: “El placer de la magia”.

Observa la siguiente imagen.

Sé que (además de preguntarte si alguien se pondrá esa ropa) te estás riendo. Y yo diría que es muy probable que estés pensando en huevos y una salchicha. Vale, te habrás perdido algún detallito, pero lo de los calzoncillos todo el mundo lo pilla, “es muy obvio”. Ahora bien, es muy probable que en la parte de la camiseta que se ve sólo hayas visto unos simpáticos cactus, sin más, y hayas exclamado algo del estilo de “¡Qué gracioso, cactus!”. Vuelve a mirar a la imagen, intentando descubrir la relación entre los cactus. Otra sensación, ¿verdad? Ahora lo aprecias todo de otra manera. Sin embargo estuvo todo el rato ahí, delante de ti, de un modo oculto o sutil quizá, pero estuvo ahí. Esto me recuerda a la siguiente anécdota:

Dos hermanos, uno mayor y uno pequeño, están viendo una serie en la televisión y se escucha “Lisa, los vampiros son seres inventados, como los duendes, los gremlins y los esquimales”. El hermano pequeño se ríe diciendo “¡Mira, Homer!”. Ni siquiera ha escuchado el comentario y quizá no lo habría entendido si lo escuchara, pero está disfrutando porque ese personaje le parece gracioso. El hermano mayor, obviamente, se ríe porque sabe que los esquimales y los duendes no son seres inventados. Al margen de esta pequeña broma, lo importante es que el hecho de tener más información te hace apreciar las cosas de una manera más profunda, y también maravillarte de que otra persona pueda disfrutar de eso a su modo por tener un conocimiento distinto al tuyo. Lo gracioso es que quizá el guionista de la serie haya escogido a esos seres por alguna razón que al hermano mayor también se le escapa, de manera que él también lo aprecie de forma distinta. Un poco en la tónica de los famosos versos de Borges: “Dios mueve al jugador, y éste, la pieza. ¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza?”.

Gabi Pareras comenta en su libro “Secuencias” cómo el hecho de conocer los secretos de una secuencia mágica de Joaquín Navajas, pero sin sentir esos secretos físicamente, le hizo vivir una de las experiencias más intensas y reveladoras de su evolución mágica.

Con Miguel Gómez he podido disfrutar de la misma magia desde las dos perspectivas, la del desconocedor y la del “conocedor”. Recuerdo perfectamente la primera vez que le vi actuar. Fue en Tamarite de Litera el sábado 12 de marzo de 2005. Yo había empezado a estudiar magia hacía menos de un año, pero ya tenía ciertos conocimientos. O eso creía yo. Por seguir con el ejemplo de arriba, yo decía “¡qué gracioso, un cactus!”. Pero no entendía nada. Recuerdo perfectamente “el número de los tahúres” y el tremendo impacto que me causó.

Desde entonces hasta hoy he tenido el placer de ver a Miguel en varias ocasiones, cada vez disfrutándolo de una manera distinta (“ah, pero es que ahí…”, “será…”, “no me digas que…”). Y hoy, justo hoy, he disfrutado “la antología” como nunca había disfrutado de un espectáculo. Una lección de construcción (de la sesión y de los juegos), de manejo (de las emociones y de las cartas) y de maestría en todos los aspectos. El más sentido y digno homenaje que se puede hacer a la cartomagia española. Y él, como siempre, sonriente y cercano, motivador e inspirador.

Y por eso no me he podido resistir, porque tenía ganas de aprender más, porque quería entenderle mejor, quería disfrutarle más tiempo. Y por eso me he puesto a leerle y a releerle. Y ya sé por qué sonríe. Sonríe porque él sabe todo esto y sabe que la próxima vez disfrutaré con otro pequeño detalle que, de momento, está reservado a los grandes maestros.

No me cabe duda de que los niños del futuro soñarán con las bellas composiciones de los magos españoles, algunos ya soñamos con la magia de Miguel Gómez.

¡Gracias Miguel!

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Frakson

Sin duda, uno de los grandes maestros de la magia de todos los tiempos fue el madrileño José Jiménez Sevilla, más conocido como “Frakson”. El gran Alberto “Gilbert” y un servidor, con la colaboración de Cristina Medrano, realizamos hace tiempo un póster sobre él para la “Gran escuela de magia Ana Tamariz”:

El póster de Frakson

El póster de Frakson

Su especialidad era la rama de la magia conocida como manipulación, aunque viéndole actuar nadie diría que manipulaba o realizaba técnica alguna. Sólo se veía magia. Se relacionaba con los objetos (cigarrillos, naipes…) de un modo muy especial: los visualizaba en el aire, hablaba con ellos, los mimaba y los hacía aparecer y desaparecer con suavidad y elegancia.

Afortunadamente, se conservan imágenes del propio Frakson actuando. Aquí está “El cigarrillo eléctrico”:

Pero quizá lo mejor sería que escucháramos a algunos de los mejores magos de la geografía nacional hablando sobre el maestro Frakson. Alberto y yo realizamos hace un tiempo este documental en dos partes. Que lo disfrutéis.

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