Dos por tres

Este es un post con banda sonora. Pulsa sobre el siguiente enlace con el botón derecho y después sobre “Abrir enlace en una pestaña nueva” con el izquierdo:

Doctor Grillo – Estamos

Siempre que la escucho aparecen en mi cabeza dos personajes con unos carteles haciendo tonterías… Ya lo entenderéis…

Es costumbre en libros y manuales de teatro, religión, magia y artes afines defender y encumbrar al 3 como número especial, mágico y privilegiado. En el maravilloso “Libro de las maravillas”, Tommy Wonder reflexionaba sobre este particular con su artículo “The Family Three”. Como muestra, varios botones que han hecho que el tres sea el número más considerado y respetado de todos los tiempos: los tres “actos” de una historia, principio, nudo y desenlace; los tres estados de la materia, sólido, líquido y gaseoso; las tres facetas del tiempo, pasado presente y futuro; los tres “misterios”, Morfeo, Neo y Trinity; los tres tenores, Carreras, Domingo y Pavarotti; los tres colores primarios, rojo, verde y azul; los tres sabores básicos, nata, vainilla y chocolate; los tres tristes tigres…

¿Y por qué están tristes los tigres…? Precisamente esta profunda reflexión es la que nos lleva por el camino correcto y nos pone sobre la pista del número 2. Basta con mirar un poco a nuestro alrededor para observar que, en efecto, el tercer elemento es casi siempre pernicioso. Entonces los “tríos” dejan de ser una “unión” perfecta y equilibrada para pasar a convertirse en uno de esos míticos pasatiempos de “identificar el elemento extraño”, de decir quién sobra: “tú, ella y la hipoteca”, “tú, ella y la suegra”, “tú, ella y el cura”, “tú, ella y su amante”, “yo, ella y la otra ella” (esto último sí está bien, pero es que siempre es necesaria la excepción que confirme la regla).

En los últimos tiempos he tenido la oportunidad de presenciar algunas de las mejores muestras artísticas de la temporada y de observar cómo el número dos es el protagonista, el que tiene una posición destacada. Quiero comentar y recomendar dos (¡qué curioso!) obras de amiguetes míos.

La primera es “El lado oeste del Golden Gate” de Pablo Iglesias Simón. Me enamoré de esta obra desde el principio. Todo es “raro”, visual, sugerente, mágico, original e ingenioso. Un escenario dividido en dos partes, dos personajes en cada escena, dos realidades posibles… Pero lo mejor es que seamos dos personas las que hablemos de esto, y nada mejor que ver al director reflexionando sobre su propia obra… Mirad la esquina inferior derecha en el vídeo ¡hasta el documental es de la 2! (luego ves el vídeo, ahora sigue leyendo y así acabarás de leer el post a la vez que termina la canción que estás oyendo).

Creo que ahora mismo la obra no sigue en cartel (que alguien me corrija si me equivoco), pero si tenéis oportunidad de verla en algún momento, no lo dudéis, os va a encantar (o no… por aquello de la dualidad).

La segunda es “Por amor al arte” de Germán Bernardo (mago y contador de historias, más desconocido como “Pan”) y Miguel Mayorga (cantautor), un exquisito cóctel de magia, cuentos y canciones de autor. Divertido y emocionante a partes iguales. Podréis disfrutarlo el próximo jueves 7 de enero de 2010 a las 21:30 en la Sala Zanzíbar (calle de Regueros, 9, metros Chueca y Alonso Martínez).

Por amor al arte: magia, cuentos y canciones de autor

Todo comienza cuando los dos llegan a actuar al mismo local el mismo día a la misma hora… A partir de ahí, hora y media de risas, magias, canciones e historias. Tras momentos tensos y de llamadas a sus respectivos “representantes” (¿he dicho ya que había risas?), pasarán cosas (el que las quiera saber que venga a verlo). Se me ha ocurrido una broma bastante particular, que sería el cartel que yo utilizaría para el espectáculo:

Pan y ¡Miguel!

El que quiera entenderla que vaya a verlo. El que quiera saber por qué cuando suena la canción que está terminando me vienen a la cabeza dos tíos haciendo el idiota con unos carteles que vaya a verlo. Gracias Miguel por descubrirme a Doctor Grillo y Paco Bello. El que quiera emocionarse que vaya a verlo. El que quiera entender por qué escribo sobre el número dos que vaya a verlo. Así, es posible que entienda también la siguiente imagen. Gracias Germán por esas historias.

Azul y rojo

Y ahora si quieres ya puedes ver el vídeo y releer todo sin música, que te he obligado a leer muy deprisa…

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“Miniexpresiones”

Siempre pensé que si algún día tuviera un blog escribiría un post sobre esto. Y es que los pequeños detalles son siempre lo más importante. Nunca pensé en cómo titularlo, por eso el título es tan “cutrelux”. Es sobre unas cosas que son como un secreto porque las comparten muy pocas personas, pero no son un secreto porque se pueden decir. Y de hecho se dicen mucho, porque se tienen que decir mucho.

Hace tiempo, uno de mis amigos me envió una entrevista en la que Arturo Pérez-Reverte decía lo siguiente:
“¡Es de lo que más orgulloso me siento: de la lealtad de mis amigos! Tengo amigos que se partirían el alma por mí. Amigos que están entre los marginados, ex delincuentes, ex presidiarios, con un código de honor sagrado, cuya lealtad me impresiona y me estremece. Eso es muy español, también… Y yo siempre pienso: si este tipo me ha elegido a mí como amigo, es que algo bueno habré hecho yo en esta vida… Estoy convencido de que a un hombre se le conoce más por la calidad de sus amigos que por lo que él aparenta.”

Ahora tocaría escribir una frase obvia (y ¿por qué no?, cierta) sobre lo buenos que son mis amigos y, siguiendo la lógica de lo anterior, yo mismo.

Sin embargo prefiero hacer un comentario sobre esas pequeñas cosas que nos unen a nuestros amigos de una forma muy especial. Porque, al fin y al cabo, son otra forma de conocer a alguien. Las voy a llamar “miniexpresiones”. No es el mejor nombre, se me acaba de ocurrir, pero me ha hecho gracia. Son esas expresiones que solamente empleas con algunos de tus amigos en concreto. Expresiones que están prácticamente unidas a una persona. Si te dijeran la expresión, no tendrían que decirte quién la ha dicho, ya lo sabrías. A veces estas expresiones venían ya “de serie” con la persona (unas veces él ya las tenía catalogadas como tales y otras simplemente las usaba hasta que se han llegado a convertir en “miniexpresiones”), otras veces han surgido a partir de una anécdota, lo mismo da…

Por ejemplo, no le diría a Rober que algo es así, más bien “Eeeefectivamente” sería así. Nunca le diría a Cris que si está muy cansada, le diría que si está “dorminda”. No se me ocurriría preguntarle a Alberto si algo “es muy fácil o hay que trabajar”, le diría que si “es botón derecho o hay que darle a la manivela”. Y si estuviera con Pablo y nos dijeran si queremos cobrar por haber hecho algo no nos gustaría ni estaríamos encantados ni agradecidos, nos limitaríamos a decir que “no vendría mal” (además de esta manera no seríamos unos “gutrulánganos” para nada).

Y así podríamos seguir… Y cuando escuchas o recuerdas una “miniexpresión” te acuerdas de esas personas y de momentos vividos con ellas y te viene una sonrisa a la cara. Cread y emplead “miniexpresiones”, sonreiréis más. Y “está hablado”, así que se hace.

Las "miniexpresiones" son como un osito de peluche: no sabes por qué, pero cuando las recuerdas sonríes...

Las "miniexpresiones" son como un osito de peluche: no sabes por qué, pero cuando las recuerdas sonríes...

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Pod pod cast, pod pod cast…

Pod pod cast, pod pod cast…

Pues sí, pues sí, tras la comida que nos preparó el maestro cocinero José Luis Varo y tras largas conversaciones, finalmente el pasado fin de semana llevamos a cabo la propuesta de Miguel Díaz y grabamos el primer programa de “magiapodcast”, un podcast de magia en castellano. ¿Lo qué? Un programa de radio sobre magia que te puedes descargar en la web oficial del programa (NOTA DEL AÑO 2017: He recopilado todos los programas en http://carlosvinuesa.com/index.php/magiapodcast/). Como invitado el “gran” (en todos los sentidos) Kayto.

Magiapodcast

Magiapodcast

¡Disfrutadlo!

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Tengo una corazonada

Avanzo -poco, pero avanzo- por un túnel de la M-30 (o quizás debería decir calle 30 en pro de la tontería), a una velocidad inferior o igual a 70 km por hora. Es una sensación hipnótica. Cuatro carriles, no hay nadie, con la mirada fija en el cuentakilómetros… Voy concentrado en el cuentakilómetros, el límite es 70 y ya me han puesto dos multas a 77 y a 74 respectivamente (¿eso son multas o es cachondearse en mi cara?). ¿Qué fue del 10%? No existe… Se ha esfumado, como mi conciencia. Sigo con la mirada en ese numerito, se me va el coche de lado, casi me doy contra el muro, es imposible concentrarse. Y no, ¡otra vez no! Me he pasado la salida… Pero ¡qué mal indicado está todo! Y en medio de esta situación tan peligrosa comienzo a pensar…

¡Qué mal indicado está todo! Si indicar (no confundir con Indycar, que es una categoría de automovilismo de velocidad, ¡qué gracia! de velocidad…) es señalar con el índice, entonces ¿qué es anular? Ah, claro, es señalar con el dedo que está entre el meñique y el medio. ¿Te imaginas? Dices “Quería anular mi pedido” y levantas el dedo anular en posición de dudosa estética. A partir de ahora anularé todas las cosas así. Pero todo esto nos lleva irremediablemente a la gran pregunta: ¿qué es mediar, entonces? Mediar es esa expresión tan socorrida que se realiza con el dedo corazón, sugerida ya por Gazzo en la portada de su libro Read between the lines (“Lee entre líneas”):

Lee entre líneas

Lee entre líneas

Ahora entiendo lo que quería decir mi madre cuando me decía que no mediara en las peleas, que me podía llevar alguna galleta que no fuera mía.

Y por eso, quiero mandar un mensaje a quien corresponda. Al creador, responsable y sublime pensador de las estrictas al tiempo que peligrosas medidas de control de la velocidad de que disfrutamos en los túneles de la M-30, me gustaría decirle, al estilo de Gazzo y empleando uno de esos lemas que tanto le gustarán, que sí: ¡TENGO UNA CORAZONADA!

Tengo una corazonada para usted

Tengo una corazonada para usted

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Frakson

Sin duda, uno de los grandes maestros de la magia de todos los tiempos fue el madrileño José Jiménez Sevilla, más conocido como “Frakson”. El gran Alberto “Gilbert” y un servidor, con la colaboración de Cristina Medrano, realizamos hace tiempo un póster sobre él para la “Gran escuela de magia Ana Tamariz”:

El póster de Frakson

El póster de Frakson

Su especialidad era la rama de la magia conocida como manipulación, aunque viéndole actuar nadie diría que manipulaba o realizaba técnica alguna. Sólo se veía magia. Se relacionaba con los objetos (cigarrillos, naipes…) de un modo muy especial: los visualizaba en el aire, hablaba con ellos, los mimaba y los hacía aparecer y desaparecer con suavidad y elegancia.

Afortunadamente, se conservan imágenes del propio Frakson actuando. Aquí está “El cigarrillo eléctrico”:

Pero quizá lo mejor sería que escucháramos a algunos de los mejores magos de la geografía nacional hablando sobre el maestro Frakson. Alberto y yo realizamos hace un tiempo este documental en dos partes. Que lo disfrutéis.

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